| ARGENTINA: Una ley
para mejorar la salud reproductiva
por Marcela Valente
BUENOS AIRES, 31 oct (IPS) El Congreso legislativo de Argentina
sancionó una ley de salud reproductiva que dispone el acceso
gratuito de las mujeres a métodos anticonceptivos y a la
prevención del embarazo adolescente, del aborto, del sida
y del cáncer de mama y genital.
El proyecto, sancionado en la noche del miércoles por el
Senado, despertó resistencias de la Iglesia Católica
y un grupo de senadores, que demoraron un año y medio la
votación de la cámara alta.
La Cámara de Diputados aprobó el proyecto, con modificaciones,
en abril de 2001.
Cuando la norma sea promulgada, el Estado deberá destinar
una partida especial de fondos para financiar su cumplimiento todo
el país. Esto supone crear los servicios de atención
médica, psicológica y social necesarios y asegurar
el abastecimiento de dispositivos anticonceptivos a las pacientes.
La nueva ley, que promueve la salud sexual y la prevención
de enfermedades mediante la educación y el asesoramiento
personal, fue saludada como un gran avance por los profesionales
de la salud.
Pero las organizaciones de mujeres, en su mayoría feministas,
se manifestaron disconformes con las excepciones y ambigüedades
del texto legal.
Las feministas cuestionan la falta de una lista de métodos
anticonceptivos, lo cual permite a las instituciones médicas
dejar de lado a los que consideren arbitrariamente abortivos.
También sostienen que la ley no es clara respecto de la
tutela a los menores para permitirles una consulta por anticoncepción
en hospitales, sin permiso de sus padres.
Aunque las disposiciones de la ley deberán aplicarse en
hospitales públicos, también permiten que accedan
a los servicios y a la anticoncepción gratuita las usuarias
de los sistemas de salud sindicales o privados.
Hasta ahora, las mujeres debían pagar por la colocación
de un dispositivo intrauterino, el anticonceptivo más caro.
"Esta ley permitirá que el hospital público
acompañe a la mujer a lo largo de toda su vida reproductiva",
sostuvo el médico Jorge Charalambopoulos, profesor de ginecología
en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y jefe
de procreación reponsable de la maternidad estatal Sardá,
en Buenos Aires.
Según Charalambopoulos, se intensificará el control
periódico de la mujer, atraída al consultorio por
la posibilidad de acceder a la anticoncepción.
"Se inicia una relación con el sistema de salud que
se prolongará durante toda su vida reproductiva y aún
después", aseguró Charalambopolos.
Asimismo, el médico opinó que esta nueva vinculación
periódica permitirá prevenir unas 150 muertes anuales
de mujeres, víctimas de abortos mal practicados. Aunque la
interrupción voluntaria del embarazo es ilegal en Argentina,
se practican unos 450.000 abortos por año, según estimaciones.
El especialista consideró que el alcance del programa es
similar al de un plan de vacunación.
La cercanía entre el sistema de salud y las mujeres permitirá
una mejor prevención del sida (síndrome de inmunodeficiencia
adquirida) tanto en mujeres y madres como en recién nacidos,
del cáncer genital y de mama, se evitará el contagio
de otras enfermedades de transmisión sexual, y se fomentará
la lactancia materna.
Cuando las adolescentes consulten por anticoncepción, podrán
recibir asesoramiento sobre las formas de prevenir el contagio con
VIH (virus de inmunodeficiencia humana, causante del sida).
Charalambopoulos sostuvo que la nueva ley también tiende
a una mayor participación de los hombres en las cuestiones
de reproducción y en la prevención del VIH a través
del uso de condones, aun cuando la mujer opte por otro método
de anticoncepción.
Para la doctora Ester Polak, presidenta de la Sociedad Argentina
de Esterilidad y Fertilidad, la ley es "un paso muy grande,
al disminuir enormemente muchos riesgos para la salud de la mujer"
entre los cuales citó el de la infertilidad. "Vamos
a tener una mujer más sana", auguró.
Polak destacó asimismo que una creciente concurrencia de
adolescentes a la consulta permitirá una información
más intensa sobre las formas de contagio del VIH en una etapa
crucial, pues se inicia la vida sexual, a fin de crear en las jóvenes
un hábito de cuidados que deberán mantener a lo largo
de toda la vida.
A su juicio, esta ley de alcance nacional cubre un gran vacío
legal, pues estos servicios estaban previstos en la legislación
de la capital y de algunas provincias, y no en otras. "Ahora
todas las mujeres del país estarán en igualdad de
condiciones para acceder a los tratamientos y cuidados", remarcó.
Pero varias diferencias persistirán. Por ejemplo, algunas
provincias permiten intervenciones esterilizantes como la ligadura
de trompas o la vasectomía. Pero esos métodos no están
incluidos en las disposiciones de la nueva ley nacional, por ser
considerados "irreversibles".
En la ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, se permite abiertamente
que los adolescentes realicen una consulta anticonceptiva sin permiso
de sus padres.
Los partidos políticos dejaron librada a sus representantes
la decisión de respaldar o no el proyecto. La senadora por
la occidental provincia de San Juan, Nancy Avelín, justificó
su voto negativo alegnado que el país necesita poblarse para
hacer crecer el mercado interno.
Otros se ampararon en convicciones religiosas. La doctora Diana
Galimberti, presidenta de la Asociación por la Salud Sexual
y Reproductiva, dijo a IPS que la Iglesia Católica envió
al Senado una carta afirmando que vería "con agrado"
que la aprobación quedara sin efecto.
La Iglesia Católica fundamentó su oposición
sistemática a la ley arguyendo que fomentaba el aborto, la
utilización de métodos anticonceptivos abortivos y
la intromisión del Estado en asuntos de educación
sexual de menores.
"El problema es que cuando no hay padres que puedan educar
en temas de sexualidad, el Estado tiene que tutelar, sobre todo
cuando se trata de mujeres menores de edad que son cada vez más
propensas al embarazo precoz", explicó a IPS la legisladora
por Buenos Aires, María Luisa Storani.
De cada 100 nacidos vivos en el país, 15 son hijos de niñas
o adolescentes, una proporción que ha aumentado en los últimos
años por la crisis económica.
Los médicos observan que las madres precoces siguen procreando
y llegan a la mayoría de edad con tres o cuatro hijos.
Al analizar esta proporción por distritos, se observa que
el embarazo adolescente se agrava en los lugares donde no existen
programas como el que establece la ley.
En 18 de las 24 provincias, el promedio de nacimientos de madres
adolescentes es superior a la media nacional, y en la capital, que
cuenta con una ley de salud reproductiva, la proporción baja
a la mitad. (FIN/IPS/mv/dcl/he/02)
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