| Marcha inaugural celebra
a la izquierda
por Sanjay Suri
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva,
y el líder palestino Yasser Arafat fueron los héroes
–aunque sólo espiritualmente– de una manifestación
masiva que marcó en la tarde de este jueves la apertura
del Foro Social Mundial (FSM).
La cuestión palestina está en un primer plano
en Porto Alegre, a juzgar por el apoyo que demostraron los
manifestantes a esa causa. Los hombres y mujeres que marchaban
con sus cabezas cubiertas por el tradicional pañuelo
palestino o “kufiya” eran aclamados por los espectadores
a lo largo de toda la marcha.
Había tantos manifestantes como personas flanqueando
las calles por donde transcurría la marcha. Unos y
otros cantaban y bailaban, como si ninguna manifestación
en Brasil pudiera prescindir de un toque carnavalesco.
Luego de la victoria electoral de Lula el pasado octubre,
con 61 por ciento de los votos, la izquierda dejó de
ser la fuerza marginal que era hace algunos años. Las
banderas rojas dieron a la manifestación su color dominante,
y muchas de ellas tenían estampadas imágenes
de figuras legendarias de la izquierda latinoamericana, como
el líder guerrillero Che Guevara y el presidente cubano
Fidel Castro.
Sorprendió la virtual ausencia de protestas contra
la inminente guerra en Iraq, un asunto que pareció
preocupar más a los extranjeros participantes del Foro
que a los manifestantes brasileños.
Las escasas pancartas que hacían alusión a
la cuestión de Iraq decían “Bush=Hitler”
y “La guerra del petróleo”, entre otras
leyendas, pero esos carteles y consignas se perdían
en el mar de banderas rojas del Partido de los Trabajadores
(PT) de Brasil y los cantos entusiastas a favor de Lula y
Arafat.
De este modo, el poder de la calle pareció dispuesto
a imponerse sobre lo que será el poder de los discursos
en las conferencias y reuniones que comenzarán este
viernes a todo vapor.
Aunque el FSM se concentrará en iniciativas de centro-izquierda,
la manifestación de este jueves demostró que
la izquierda política es el orden del día en
Brasil y constituye una plataforma sólida para el Foro.
Lula ha moderado su discurso izquierdista radical del pasado,
pero su victoria sirvió para fortalecer aun a los sectores
de extrema izquierda de los que se apartó, y esto quedó
en evidencia en la marcha.
Centenares de organizaciones, sindicatos, grupos políticos
y organizaciones no gubernamentales se unieron a la manifestación,
que obtuvo su fuerza del apoyo espontáneo del público,
en forma independiente de la agenda del Foro.
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