| “Buen viaje companheiro
Presidente”
Una multitud de mas de 100.000 personas disipó las
aprehensiones y el escepticismo: Lula parte a Davos en paz
y con la misión explícita de reclamar el derecho
del mundo a un orden económico mas justo.
Si alguien estaba en contra de la presencia de Lula en Davos,
se convenció ahora de lo contrario, opinó Marlon
Cardoso Oliveira, militante de la juventud del Partido Comunista
del Brasil, enarbolando la bandera roja de su partido y la
foto de Ché Guevara en su camiseta.
“Si es para decir lo que dijo acá”, condenando
la guerra y reclamando mas atención a los pobres, entonces
está bien que el presidente brasileño vaya al
Foro Económico Mundial, que reúne a los grandes
empresarios en el poblado suizo de Davos, coincidieron el
sindicalista Paulo Ribeiro y la estudiante de sicología
Aline Vidal.
Sin disidencias aparentes fue ruidosamente aprobado el discurso
que pronunció Lula a un mar de gente que se concentró
delante y altededor del Anfiteatro Por do Sol, aplaudiendo
y coreando el “Olé, olé, olá”
de las campañas electorales que llevaron el lider del
Partido de los Trabajadores a la presidencia de Brasil.
Los canadienses Martin Reid y Luc Rabouin, militantes de
organizaciones no gubernamentales interesados en democracia
participativa y economía internacional, reconocieron
la importancia de llevar las preocupaciones de Porto Alegre
a Davos, pero señalaron una “ambiguedad”:
se corre el riesgo de “legitimar” el Foro de los
ricos, dijo Rabouin.
Ante la multitud, el presidente recordó su pasado
de sindicalista, cuando negociaba con los generales de la
dictadura para evitar la represión a las huelgas que
dirigió hace mas de 20 años, e ironizó
sobre su decisión fundar el PT contra la opinión
de personas “mas inteligentes”: hoy el PT es el
mas importante partido de izquierda de América Latina,
afirmó.
Trató así de despejar dudas y críticas
acerca de su participación en el Foro de Davos este
fin de semana. “Quiero decir allá que no es aceptable
un orden económico donde pocos pueden comer cinco veces
al dia y muchos quedan sin comer”, que “el mundo
no necesita guerras, sino paz”, anunció.
Argumentó asimismo que no todos los problemas vienen
de afuera, que parte de las responsabilidades por la pobreza
y la desigualdad corrresponde a las élites internas,
mencionando al argentino Carlos Menem, al brasilero Fernando
Collor de Mello, al peruano Alberto Fujimori y al mexicano
Carlos Salinas como presidentes latinoamericanos derrocados
o que dejaron el gobierno con la mancha de la corrupción.
Lula prometió también hacer esfuerzos para
que “otros compañeros ganen elecciones”
en distintos países, para que haya mas gobiernos con
sensibilidad y compromisos sociales. Es necesario prestar
atención a Africa y a los países pobres de otros
continentes, añadió.
El FSM, concluyó, no es sólo una fiesta en
Brasil, sino el “mayor evento político multinacional”
conocido y juega un papel decisivo “para que cambienos
la historia de la humanidad”..
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