| El Foro Económico Mundial y el Foro
Social Mundial, más que resaltar diferencias, tienen
la obligación de explorar posibles puntos de coincidencia,
y trabajar sobre ellos.
La globalización que sí queremos
Por José María Figueres (*)
Empezemos por coincidir en que la globalización es
um hecho. En la medida que progresan las tecnologías
de la comunicación, se borran las distancias físicas
y se comprimen los tiempos. Cada día avanza la sensación
de que vivimos en una aldea global, donde lo que pasa en un
extremo del planeta se discute en "tiempo real"
al otro lado. Davos y Porto Alegre suceden al mismo tiempo
como una prueba más de esta nueva realidad.
Realidad también es que la globalización es
un instrumento de doble filo. Le podemos sacar provecho con
buenas estrategias nacionales que tengan como objetivo aumentar
el bienestar de nuestros ciudadanos. O bien podemos cruzarnos
de brazos y no hacer nada, con lo que sin lugar a duda la
globalización nos sacará provecho a nosotros.
Tenemos entonces la posibilidad de escoger nuestro destino,
y labrarnos un futuro. Pero nadie hará por nosotros
lo que es nuestra responsabilidad hacer.
La globalización es más que un simple proceso
de apertura económica y reducción arancelaria.
Sacarle ventaja requiere de políticas claras que de
forma simultánea refuercen los balances macroeconómicos,
fortalezcan una inversión social estratégica
- principalmente en salud y educación, y además
utilicen los recursos naturales con responsabilidad. Esto
se logra sólo con esfuerzos comunes entre todos los
actores sociales - empresarios, sociedad civil, académicos,
y gobiernos - que consoliden una visión nacional del
país que quieren formar, y de la sociedad que desean
construir.
Frente a la globalización, no importa que un país
sea grande o pequeño (al contrario de lo que pasó
durante los cincuenta años de la Guerra Fría).
Lo que importa es que que las sociedades se articulen con
rapidez, y que los países sean "rápidos"
en lugar de "lentos" para realizar los cambios que
les permita aprovechar nuevas oportunidades.
Este conjunto de reflexiones son también el resultado
de lo que he podido comprobar, a lo largo de mis años
de servicio en la función pública. Durante el
tiempo que fui Presidente de Costa Rica, la empresa global
INTEL buscaba establecer una planta para producir microprocesadores
fuera de los Estados Unidos. Al inicio de su búsqueda
Costa Rica ni siquiera era parte de su "mapa", y
al final del proceso eramos la mejor opción. Trabajamos
duro para lograr esto, y lo logramos con una activa participación
de todos los sectores nacionales.
En su primer año de operacion las exportaciones de
INTEL fueron muy superiores al total de las exportaciones
de café y banana (Costa Rica es el segundo exportador
mundial de banana). El país se convirtió en
un polo de atracción para otras empresas de alta tecnología.
Las oportunidades de trabajo creadas reforzaron el interés
de las nuevas generaciones hacia uma mejor educación
y las carreras técnicas. Se inició un ciclo
virtuoso que hoy incluye una creciente industria exportadora
de software por parte de pequeñas empresas nacionales,
con mayor valor añadido.
¿Convencimos a INTEL de que invirtiera en Costa Rica
con argumentos de salarios bajos, o incentivos fiscales, o
promesas de concesiones ambientales? ¡Todo lo contrario!
Estas son las realidades:
1. Comparada con América Latina, Costa Rica paga salarios
superiores
(gracias a Dios que es así). Preferimos competir en
base a una mayor productividad, y no a salarios de hambre.
2. Los incentivos fiscales para la inversión no son
ni más ni menos que los otorgados a cualquier empresa
en Irlanda, Singapur, o Israel. Ojalá que la globalización
nos lleve a equiparar (hacia arriba) los impuestos, para financiar
adecuadamente el desarrollo.
3. Las normas ambientales costarricenses son comparables
con las de países desarrollados. Las empresas globales
de calidad, lo que menos quieren es producir en paises en
los que no se respeta el medio ambiente, sobretodo en un mundo
donde los consumidores son cada día más exigentes,
y están mejor informados.
Actualmente Costa Rica siembra más arboles de los
que cosecha, vende toneladas de carbono secuestrado de la
atmósfera, y paga a pequeños agricultores por
estos servicios ambientales que proveen a la sociedad. Además
invierte por mandato constitucional el seis por ciento del
PIB en educacion publica. Hoy el país sigue teniendo
múltiples retos por resolver, pero este es el tipo
de globalización que perseguimos.
Desde hace dos años trabajo en el Foro Económico
Mundial (World Economic Forum). Convencido de la responsabilidad
social que tienen las empresas, y del papel positivo que pueden
jugar en los temas vinculados al desarrollo, todos los días
reforzamos los programas que tiene el Foro en este sentido.
Algunas empresas tienen esto muy claro, y lo aplican en su
práctica diaria. Otras no tanto. Pero tampoco lo tienen
claro muchos gobiernos y muchas organizaciones de base. Al
fin y al cabo si el desarrollo fuera facíl, ¡todos
seriamos desarrollados!
Hoy es más importante que nunca el aunar esfuerzos,
y avanzar. El Foro Económico Mundial y el Foro Social
Mundial, más que resaltar diferencias, tienen la obligación
de explorar posibles puntos de coincidencia, y trabajar sobre
ellos. Así, haríamos todavía más
por los que menos tienen. Seríamos más consecuentes
con lo que decimos. Y sentaríamos las bases para avanzar
en la resolución de los retos globales.
(*) José María Figueres, Director Gerente del
Foro Económico Mundial (World Economic Forum) y Presidente
de Costa Rica (1994-1998).
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