| ¿Organismos Internacionales?
No!...O mejor, sí!
Por Joaquín Costanzo
La mesa de controversias hizo ayer honor a su nombre.
Hubo un intenso debate sobre estrategias para superar la
crisis económica. ¿Conviene formar parte de
organismos como la OMC o el FMI, o hay que abandonarlos? ¿Hay
que aceptar las alianzas a nivel local y regional para fortalecer
propuestas de cambio? ¿Estamos ante a una crisis que
involucra a todos los modelos que forman parte de nuestra
cultura?
El debate puso en evidencia la existencia de visiones disímiles,
y en algunos momentos opuestas, entre los protagonistas del
Foro Social Mundial.
En la polémica, por momentos apasionada, participaron
Patrick Viveret, Yashpal Tandon y Mark Weisbrot, integrantes
de ONG de Francia, Uganda y Estados Unidos respectivamente,
la diputada argentina Alicia Castro, Eveline Herfkens, coordinadora
de la campaña para las metas de desarrollo del milenio
de la ONU, y el ministro brasileño de la Casa Civil,
José Dirceu.
Tandon se declaró partidario de que los países
africanos se desvinculen durante algunos años del sistema
global, declaren perimida su deuda y dejen de pagarla, y se
concentren en la unidad continental para encauzar su crecimiento
económico.
Por su lado, Dirceu respondió que ningún país
o continente puede separarse de la comunidad internacional.
Participante del FSM desde sus comienzos, el flamante ministro
reconoció que, aunque el modelo liberal ha fracasado
y ha perdido legitimidad, movimientos como el FSM se enfrentan
a una situación desfavorable a nivel económico,
político y militar, y no pueden permitirse el lujo
de apoyar actos radicales como ése.
Aunque apoyó la independencia de los movimientos sociales,
el ministro dijo que "hay que construir una articulación
del movimiento social con el movimiento político institucional“.
Y frente a esa correlación de fuerzas desfavorable—siguió—,
hay que realizar alianzas, porque sin ellas no se construye
una fuerza para luchar con éxito ni a nivel nacional
ni internacional.
Los organismos internacionales no corresponden a las necesidades
del mundo, estuvo, al fin, de acuerdo el ministro brasileño.
“Es cierto que el mundo no va a cambiar porque cambien
los organismos internacionales, pero no sería poca
cosa cambiar a la OMC, o al FMI, porque el mundo no se puede
pensar sin estos organismos“.
“Debemos dar otro rumbo a la globalización,
porque esta globalización va a llevar al mundo a una
tragedia—dijo—. Cuantos más países
construyan sus alternativas nacionales, más fuerza
tendremos, cuantos más organizaciones sociales crezcan
en el espíritu de Porto Alegre, más cerca estará
un nuevo mundo".
No todo fue controversia. Castro y Weisbrot coincidieron
en que es prioritario enfrentar las políticas de Estados
Unidos y de los organismos crediticios internacionales como
expresión del "imperialismo". Desde el otro
ángulo, Viveret afirmó que hay que entender
que estamos frente a una crisis de civilización, que
incluye al imperialismo pero también a otros modelos
que se presentaban como opuestos a él.
"Si creemos que el único responsable es Estados
Unidos—sentenció—, vamos a movilizarnos
contra el belicismo, pero vamos a dejar sin cuestionar otras
situaciones también graves, y terminaremos aliados
con dictaduras y fundamentalismos." Por ello, subrayó
la necesidad de preservar el pluralismo de Porto Alegre y
englobar a todos los fenómenos negativos para dar una
batalla de conjunto.
Herfkens reconoció, por su parte, los retrasos e insuficiencias
de los organismos internacionales, pero respondió con
énfasis a las críticas recordando a los representantes
sociales que deben tanto pedir cuentas a como influir sobre
los gobiernos de sus respectivos países en las posiciones
que asumen ante los organismos de la ONU.
Concluyo: “sin vosotros no habrá cambios“.
|