| Mayor Zaragoza arremete
contra la burocracia internacional
Por Gustavo Capdevilla
El científico español Federico Mayor Zaragoza,
que dirigió la Unesco entre 1987 y 1999, participa
del Foro Social Mundial en su condición de integrante
del consejo internacional, y también como promotor
de una campaña para una reforma profunda del sistema
de instituciones internacionales.
Lo que sigue es un resumen de sus impresiones sobre los dos
temas se ofrece a continuación.
"En el Foro, he asistido a momentos importantes, como
el día 24, cuando escuchamos al presidente Lula. Las
reflexiones de aquel encuentro son extraordinariamente positivas.
Por primera vez en el escenario del mundo aparece la sociedad,
aparece el pueblo. Y aparece sin violencia, como un logro.
Se ha conseguido que la voz de la gente llegue a las más
altas instancias de poder en el mundo y que el presidente
Lula, que es quizás el fruto más inmediato de
este gran movimiento, diga: ´Voy a llevar vuestros sentimientos,
estas emociones y estas reflexiones a los que representan
el otro polo que hasta ahora se caracterizaba por el enfrentamiento
y quizás a partir de ahora pueda iniciarse el dialogo´.
"Después, pude estar con el presidente Lula y
participé en actos distintos. Puedo decir que ambos
me impresionaron por su calidad. Creo que es así como
se puede ir construyendo. Desde posiciones y origines muy
dispares, pero con el convencimiento de que ahora ha llegado
el momento de la gente. Ha llegado el momento de que nos demos
cuenta de que no podemos pasar por alto el que cada día
mueran de hambre 30.000 personas. Ha llegado el momento en
que sobre los grandes fundamentos éticos haya una construcción
de un mundo distinto. Por eso me pareció tan sugerente
el emblema de ´Otro mundo es posible´. Es positivo,
representa la adopción de una postura firme, pero también
de la construcción de puentes y de querer llegar a
acuerdos generales.
"Respecto al futuro del Foro, yo sería muy cuidadoso
en institucionalizar movimientos que, desde luego, tienen
que tener propuestas concretas. Pero hay veces en que las
instituciones poco a poco desdibujan los orígenes,
las raíces, los mensajes fuertes. Al final los motivos
institucionales llegan a predominar sobre las misiones esenciales.
Por eso creo que una cosa es la organización y la periodicidad
y el que conserve este espíritu genuino de no violencia
y de admitir todos los criterios y todas las posiciones. Esto
creo que es necesario que exista. Ahora de eso a una institucionalización,
creo que tenemos que ser muy cuidadosos. Mi consejo sería
que el Foro se ordene, que se organice, pero que tenemos que
ser muy cautelosos.
"Si queremos la reforma de las instituciones internacionales
es porque nos damos cuenta de que estos instrumentos, que
al principio se crearon con unas misiones muy claras, poco
a poco, los más poderosos han marginado estas instituciones
o bien les han cambiado su misión. Me refiero al Fondo
Monetario Internacional (FMI), al Banco Mundial y a la Organización
de las Naciones Unidas (ONU).
"En algunos casos la idea de la reforma es sencillamente
volver a los fines originales de estas instituciones. Porque
sus principios, que son universales, la igualdad, la solidaridad,
la justicia, no los tenemos que cambiar. Lo que debemos hacer
es encontrar ahora nuevos medios. Lo que tenemos que hacer
es poner en práctica unos derechos humaños que
hacen que seamos 6.100 millones de personas y no podemos seguir
con 17 por ciento de privilegiados y el resto en los barrios
pobres. Esto es lo que tiene que guiar todas nuestras acciones.
Se necesita ser coherente. En estos momentos a escala nacional
algunos países tienen democracia, al menos democracia
formal. Pero cuando se pasa a la escala internacional, nos
encontramos con que hay tráfico de drogas, tráfico
de armas, tráfico de capitales, tráfico de personas,
paraísos fiscales, la mayor impunidad, la jungla, no
hay ni una sola pauta, ni una sola norma, ni una sola ley.
No puede ser. Porque todos estos sueños de que quién
la hace la paga, del Tribunal Penal Internacional, no tendrán
ninguna capacidad efectiva si seguimos aceptando que somos
demócratas, es decir, la voz del pueblo, a escala nacional,
y en cuanto salimos de allí dejamos que sea una oligocracia,
una plutocracia. Y ahora todavía más. Estamos
yendo peligrosamente hacia una hegemonía. Ya no es
ni siquiera un grupo, ya no es el G-7 o el G-8. Ahora podemos
tener finalmente una hegemonía de un solo país.
"A mi modo de ver esta habiendo una gran receptividad.
Hace cinco años no había esta capacidad auditiva
por parte de los grandes poderes. Hoy ya la hay. Empieza a
haber personas, como el propio presidente actual del Brasil,
que tienen posibilidades de decir: Oigan, mi guerra es el
hambre, mi guerra es la pobreza, mi guerra es luchar por la
dignidad. Ahora ya tenemos mensajeros directos.
"En la campaña para la reforma de las instituciones
participa un grupo de personas, liderado por el profesor Josep
Xercavins, de la Universidad Politécnica de Cataluña,
con el propósito de unir a muchas ONG, a mucha gente
para que podamos contribuir a este mensaje distinto, nuevo,
con propuestas muy concretas. Preguntamos que les parece a
personas y a instituciones ya establecidas muy importantes,
Intermon Oxfam, Civicus, las asociaciones de profesores, Danielle
Mitterrand y su grupo de France-Liberte, etc, etc,
"Tenemos que ver mejor el conjunto del mundo y tenemos
que ver más lejos en beneficio de todos y de las generaciones
venideras. Tenemos que trabajar para escenarios de cinco,
10, 15 años. Que pasará si no hay cambios? Que
habrá unos flujos migratorios extraordinarios, habrá
más terrorismo, más descontento, más
inestabilidad.
"La meta más cercana del proyecto de reformas
es que surjan muchas propuestas. Una, es la que diseñaba
Xercavins. ?Por qué el FMI, el Banco Mundial y ahora
la Organización Mundial del Comercio (OMC) tienen que
estar fuera del contexto del sistema de la ONU? Si tenemos
realmente unas Naciones Unidas fuertes, tendremos unas pautas
de conducta. Igual que hay un Consejo de Seguridad para estrictamente
las cuestiones bélicas, deberíamos tener un
consejo de seguridad económico y social, que seria
un sistema democrático a escala mundial de poner orden.
Después tendríamos que tener un consejo de seguridad
medioambiental y un consejo de seguridad cultural y ético.
"La primera tiene que ser una decisión política,
pero tiene que ser propiciada por la gente, como en estos
momentos en Porto Alegre o en nuestro foro mundial de redes
de la sociedad civil bautizado como Ubuntu. Primero sería
tomar la decisión política por parte de los
estados a los que se les ha terminado su capacidad de gestión.
No se puede gobernar el mundo si no tenemos unas instituciones
que a escala mundial lleguen allí donde no llega la
gobernabilidad de un Estado.
|