| Movimientos campesinos
Contra la globalización en la agricultura
Por Joaquín Costanzo
Fue un aplauso largo y casi unánime. El nuevo ministro
brasileño para el Desarrollo Agropecuario, Miguel Rossetto,
acababa de terminar su intervención en la clausura
de la Primera Asamblea Mundial Campesina, durante la cual
aseguró ante activistas sociales de todo el mundo que
el gobierno de Lula respetará el mandato popular de
impulsar una reforma agraria democratizadora de la propiedad
y de la vida en el campo, y que lo hará en estrecho
diálogo con el movimiento campesino.
Para el ministro fue un bautismo de fuego. Antes, debió
esperar, durante más de una hora, que terminaran de
presentar los trabajos de la asamblea, y escuchar una moción
crítica hacia el nuevo gobierno, en la que se expresó
preocupación por la intención del gobierno de
liberalizar los trangénicos.
Tras tres días de reunión en el anfiteatro
de la escuela Rainha do Brasil, con la participación
de más de 300 delegados de movimientos de todas las
regiones del mundo, la asamblea campesina rechazó por
aclamación la creación del Area de Libre Comercio
de las Américas (ALCA), y reclamó que los temas
agrícolas sean excluidos de los debates de la Organización
Mundial del Comercio.
Las organizaciones campesinas acordaron también una
mayor articulación de sus esfuerzos en todo el mundo,
y declararon su intención de crear una escuela de formación
internacional, para intercambiar y transmitir las experiencias
que las distintas filiales van acumulando.
La reforma agraria, la privatización de la tierra,
el agua y otros recursos naturales, el incremento de la pobreza,
el rechazo a los organismos genéticamente modificados,
la emigración forzosa de campesinos de sus tierras
como consecuencia de un injusto sistema de propiedad y gestión,
fueron algunos de los temas que dominaron las intervenciones
de los delegados de cada una de las regiones.
Por su lado, Rossetto dijo que el gobierno de Lula tiene
un mandato popular, que le dio la responsabilidad, que la
reforma agraria necesita del impulso del gobierno, pero también
de la participación activa de toda la sociedad. El
ministro también dio garantías de que cesará
la violencia en el campo contra quienes luchan por sus derechos,
y señaló que el campo debe ser un espacio de
paz y de justicia.
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