| Trabajo infantil no
cabe en el otro mundo
La construcción de otro mundo supone erradicar el
trabajo infantil. Actualmente uno de cada seis niños
y adolescentes de 5 a 17 años trabajan en el mundo,
según la Organización Internacional del Trabajo
(OIT). Son 246 millones, de los cuales 180 millones en condiciones
insalubres y peligrosas.
Asia y Pacífico, con 127 millones, concentran la mayor
cantidad de esos trabajadores, pero la proporción es
mayor en África, donde ellos suman 43 millones y representan
29 por ciento de toda la mano de obra, dijo Pedro Américo
Oliveira, miembro del Foro brasileño de Prevención
y Erradicación del Trabajo Infantil, en un taller el
domingo. Esa realidad tiende a agravarse. La muerte de millones
de adultos africanos a causa del Sida produce otros millones
de huérfanos, obligados precozmente a asumir la jefatura
de la familia y las tareas de sobrevivencia.
El pakistaní Asif Ayub, de 12 años, es un ejemplo
de la explotación de la niñez como mano de obra
barata. Él aparece en un video de OIT contando como
empezó a trabajar algunos años antes, produciendo
tijeras cirúrgicas. “Tenía miedo, pero
no había alternativas”, dijo. Gana un dolar por
las 150 unidades que hace cada dia.
En América Latina y el Caribe hay 17 millones trabajadores
infantiles. Brasil representa casi la mitad de ese total,
pero logró reducirlos de 9,7 millones en 1992 a menos
de siete millones en 2001, informó Daniel de Bonis,
de la Fundación Abrinq, organización creada
por la industria de juguetes para impulsar proyectos en favor
de la niñez y combatir el trabajo infantil. La agricultura
en el caso de los niños y el trabajo doméstico
en el de las niñas son las actividades principales.
En todo el mundo es el trabajo en el medio rural que más
absorbe la mano de obra infanto-juevenil, 70,4 por ciento
del total, seguido del comercio y turismo, la industria y
servicios comunitarios.
Países ricos no están libres de esa llaga.
En Estados Unidos, 7 por ciento de los trabajadores agrícolas
tienen de 10 a 17 años, los que más mueren en
accidentes de trabajo en el sector.
Pobreza, carencia de escuelas o educación inadecuada,
poco atractiva, tradición cultural y el bajo costo
son las causas de la explotación del trabajo infantil,
que involucra sexo en muchos casos. Habilidades insustituibles
de los niños, como la minuciosidad, y la baja capacidad
de rebelarse son otros factores atractivos para las empresas,
señaló Oliveira.
El actual proceso de globalización contribuye al fenómeno,
por los efectos sociales de los ajustes económicos,
acotó.
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