| AMBIENTE: En marcha
la ”revolución imposible”
Jim Lobe
WASHINGTON, 10 ene (IPS) - La creciente preocupación
por el ambiente y el bienestar humano es un buen augurio para
nuestro planeta, pese a sus graves problemas, afirmó
la organización conservacionista estadounidense WorldWatch
Institute.
Gobiernos y comunidades locales, activistas ambientales,
la sociedad civil y algunas empresas desarrollan soluciones
a grandes problemas ambientales y comienzan a poner la Tierra
en un camino más sostenible, sostuvo WorldWatch en
su vigésimo informe anual sobre ”El estado del
mundo”.
”La llamada 'revolución imposible' está
ocurriendo”, aseguró el presidente de WorldWatch,
Christopher Flavir.
”La cuestión es si tenemos la voluntad política
necesaria para extender esos esfuerzos a escala mundial”,
dado que el progreso global en los últimos años
ha sido, en el mejor de los casos, decepcionante, añadió.
La Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible, celebrada
en agosto y septiembre de 2002 en Johannesburgo, fue particularmente
improductiva debido a intereses opuestos entre el Sur en desarrollo
y el Norte industrial.
El informe describe a esa cumbre como ”algo entre un
modesto paso al costado y un pequeño paso hacia atrás”,
pero destaca su aspecto positivo: la participación
de más de 8.000 organizaciones no gubernamentales,
en su mayoría de países pobres, y cientos de
líderes sindicales y empresariales.
WorldWatch consideró esa presencia una señal
del crecimiento de redes que pueden ocuparse mejor que los
gobiernos de ciertos desafíos mundiales.
El nuevo informe, publicado el jueves, no intenta disimular
los grandes problemas que enfrenta el planeta, muchos de los
cuales se agravaron en los últimos años debido
a la falta de cooperación de las industrias y algunos
gobiernos.
Uno de los problemas más graves es la emisión
masiva de gases de invernadero a la atmósfera, que
altera el clima mundial con consecuencias catastróficas.
Además, 5.500 niños y niñas mueren cada
día de enfermedades causadas por la contaminación
del agua, el aire y los alimentos, mientras la malaria mata
a 7.000 personas por día, afectando las perspectivas
de desarrollo humano aun más que la epidemia de sida.
Mientras, las aves se extinguen a un ritmo 50 veces superior
al natural debido a la pérdida de hábitat y
otras consecuencias de actividades humanas.
Pese a estos datos desalentadores, el informe destaca hechos
positivos que demuestran la capacidad de los seres humanos
para cambiar las cosas cuando desean hacerlo.
”La cuestión es dónde concentran las
sociedades sus esfuerzos creativos”, señaló
Flavin.
”Si podemos construir naves espaciales que funcionan
con células de combustible limpio, también podemos
construir automóviles con ese tipo de energía...
Y si podemos proteger a los turistas de la malaria, también
podemos proteger a las personas que viven todos los días
con esa amenaza”, observó.
WorldWatch citó varios avances en diversos sectores
que merecen más atención, entre ellos el aumento
de más de 30 por ciento anual del uso de fuentes renovables
de energía en los últimos cinco años
en Alemania, Japón y España gracias a ”la
demanda pública, la inversión privada y el cambio
de políticas”.
El informe también destacó el ”tremendo
progreso” logrado por leyes de reciclaje, en particular
en Europa y Asia. Holanda, por ejemplo, alcanzó un
índice de reciclaje de automóviles de 86 por
ciento, mientras Dinamarca sustituyó las latas de aluminio
por los envases de vidrio, que son reutilizables.
En el área de la agricultura, los cultivos orgánicos
crecieron notablemente, en particular en Europa, donde se
multiplicaron por 15 desde 1990.
En materia de salud, la Iniciativa Mundial para la Erradicación
de la Polio redujo los casos de poliomielitis de unos 350.000
en 1988 a 480 en 2001, mientras los programas de erradicación
del mosquito de la malaria disminuyeron el uso de DDT y otras
sustancias peligrosas en muchas comunidades.
En cuanto al transporte, el progreso de nuevas tecnologías
comercialmente viables como los motores híbridos (eléctricos
y diesel) y el combustible de hidrógeno fue más
rápido de lo esperado.
Los programas de ”autos compartidos” para aumentar
el uso del transporte colectivo incorporaron a 125.000 familias
en Europa y Estados Unidos, y las jornadas ”libres de
automóviles” se convirtieron en una práctica
común en ciudades de 14 países.
California desafió al gobierno de Estados Unidos al
imponer los primeros límites obligatorios del mundo
a la emisión de gases de invernadero de los automóviles.
Mientras, en barrios urbanos de todo el mundo, los microcréditos
y los programas de reciclaje y elaboración de abono
han transformado la vida de millones de pobres, además
de proveer mejores servicios comunitarios.
Este tipo de innovaciones ofrecen los elementos esenciales
para practicar el desarrollo sostenible en todo el mundo,
concluyó Gary Gardner, director de investigaciones
de WorldWatch. (FIN/2003)
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