| FORO SOCIAL MUNDIAL:
Lula arriesga liderazgo si viaja a Davos
Mario Osava
RIO DE JANEIRO, 11 ene (IPS) - El presidente de Brasil, Luiz
Inácio Lula da Silva, puede decepcionar a parte de
la izquierda mundial si acepta la invitación a concurrir
al Foro Económico Mundial, que se realiza este mes
en la localidad suiza de Davos.
Así lo indican las reacciones de dirigentes del Foro
Social Mundial (FSM), inaugurado hace tres años en
la meridional ciudad brasileña de Porto Alegre y que
reúne a intelectuales, partidos de izquierda, movimientos
sociales y organizaciones no gubernamentales tras la consigna
”otro mundo es posible”.
El FSM nació en contraposición directa del
Foro de Davos, que cada año desde 1971 se constituye
en el centro de elaboración del pensamiento empresarial
y financiero, mantenido por las grandes empresas transnacionales
y con la presencia habitual de varios jefes de Estado y de
gobierno del mundo industrializado.
Ambos foros se han realizado de modo simultáneo y
esta vez las sesiones se concretarán del 23 al 28 de
este mes, menos de la mitad de las dos semanas que ocuparon
en ediciones anteriores.
”Lula es un símbolo” de la lucha del también
llamado Foro de Porto Alegre y su participación en
Davos sería ”una decepción”, dijo
a IPS Cándido Grzybowski, uno de los ocho miembros
del Comité Organizador del FSM como director del no
gubernamental Instituto Brasileño de Análisis
Sociales y Económicas.
El apoyo del Partido de los Trabajadores (PT), fundado y
liderado por Lula, fue decisivo para FSM.
El respaldo del PT fue incluso material y financiero, a través
del gobierno del estado de Río Grande del Sur, en manos
del PT hasta diciembre, y de la alcaldía de su capital,
Porto Alegre, que permanecerá bajo su conducción
hasta 2004.
”No podremos asegurar que Lula será recibido
sin abucheos en Porto Alegre” si decide participar en
los dos foros, advirtió Grzybowski, quién viajó
a Brasilia el jueves para discutir sobre este asunto con asesores
del presidente de Brasil desde el día 1. Hasta entonces
no había una decisión final, acotó.
”No criticamos cuando Lula, como presidente electo,
se reunió en Washington con el presidente de Estados
Unidos, George W. Bush”, hace un mes, pero eso era ”un
deber de oficio”, al contrario de la presencia en el
Foro Económico Mundial (FEM), que es ”una opción”,
sostuvo Grzybowski.
”No hay razones de Estado” para que Lula ofrezca
su prestigio a un foro como el de Davos, que está ”en
decadencia” y donde nunca concurrió Fernando
Henrique Cardoso en sus ocho años como presidente de
Brasil, precisó.
Tampoco este año participará ningún
mandatario de las grandes potencias en el FEM, argumentó
Grzybowski. ”¿Vale la pena?”, dudó
el activista.
La pretendida búsqueda de un diálogo para negociar
cambios en el orden mundial, coherente con el ”pacto
social” impulsado por Lula en Brasil, no lo justifica,
porque los de Davos ”no quieren diálogo”,
sentenció.
Otros protagonistas del FSM, como el sociólogo brasileño
Emir Sader, agregaron que en Davos, donde se reúnen
banqueros, líderes empresariales y autoridades políticas
y económicas, perdió relevancia con el fracaso
del ”neoliberalismo” y la recesión de las
grandes economías.
Por esa razón es que los dirigentes del FEM estarían
insistiendo en la invitación al presidente brasileño,
alabado por su triunfo electoral de octubre y las medidas
con que inició su gobierno este mes.
En la política interna, Lula parece haber logrado
aislar a los radicales de su partido, que protestaron contra
la designación del ex presidente mundial del BankBoston,
Henrique Meirelles, al frente del Banco Central de Brasil.
En el nuevo gobierno brasileño convive uno de los
líderes de Davos, el ministro de Desarrollo, Industria
y Comercio, Luiz Furlán, junto a un ideólogo
del FSM, Oded Grajew, presidente del Instituto Ethos de Responsabilidad
Social Empresarial.
A Grajew, asesor especial de Lula, se suman otros influyentes
participantes del Foro de Porto Alegre.
Lula pudo también anunciar el mantenimiento de los
acuerdos con el Fondo Monetario Internacional y políticas
macroeconómicas ortodoxas, como metas de inflación
y un fuerte ajuste fiscal, sin resistencias relevantes a su
izquierda.
Pero esa tolerancia no se extiende al antagonismo entre los
dos foros, porque una ambigüedad en este caso no responde
al pragmatismo aceptable en un gobierno.
El Foro de Porto Alegre agrupa variadas tendencias, algunas
radicalmente contra el sistema dominante en el mundo, y muchas
organizaciones con banderas específicas, como la cancelación
de la deuda externa de países pobres, la defensa del
agua como patrimonio de la humanidad y la economía
solidaria.
Sin embargo, todos se identifican en la condena de las actuales
relaciones internacionales, especialmente las financieras
y comerciales, y en la búsqueda de alternativas más
justas. Ese es el ”otro mundo posible”.
Los dirigentes de Davos señalan que su Foro está
abierto al diálogo y constituye sólo un centro
de debates de ideas, en que participan muchas organizaciones
no gubernamentales y donde Lula podrá exponer sus críticas
y propuestas para los problemas internacionales.
”En principio no hay incompatibilidad” en la
participación de Lula en los dos foros, como en cualquier
reunión internacional, si se resguarda la soberanía
nacional, dijo a IPS la directora del Instituto de Relaciones
Internacionales de la Universidad Católica de Río
de Janeiro, Sonia Camargo.
”Merece confianza el equipo que trata de política
externa” en el nuevo gobierno, con el canciller Celso
Amorim, el asesor presidencial Marco Aurelio García
y el mismo presidente, todos reconocidos defensores de los
intereses nacionales, opinó la invesigadora.
No obstante, Grzybowiski observó que la presencia
de Lula en Davos afectaría esa credibilidad y no parece
haber considerado, por ejemplo, el riesgo de meterse en ”un
campo de concentración”, una reunión cerrada
y aislada por extremadas medidas de seguridad ante las protestas
contra lo que representa el FEM. (FIN/2003)
|