| AMERICA LATINA: Movimiento
social recarga baterías contra ALCA
Diego Cevallos
MEXICO, dic (IPS) - El movimiento social de América
Latina y el Caribe hizo mucho ruido este año contra
la creación del ALCA, pero no pudo detener su marcha,
y por eso promete redoblar sus protestas en 2003 para vencer
al que llama su enemigo.
”Si a la vida, no al ALCA” es la arenga que reúne
a sindicalistas, indígenas, organizaciones humanitarias,
iglesias y militantes de izquierda de la región, quienes
aglutinados en un difuso frente aseguran que frustrarán
el proyecto a golpe de movilizaciones.
La última ronda de negociaciones del ALCA (Area de
Libre Comercio de las Américas) comenzará en
marzo en México y finalizará a fines de 2004
en ese mismo país, para que el acuerdo entre en vigor
a fines de 2005 o comienzos del año siguiente, una
vez que lo ratifiquen los parlamentos de los países
miembros.
El ALCA, propuesta a comienzos de los años 90 por
Estados Unidos y rápidamente abrazada con entusiasmos
por casi todos los demás países del continente,
busca instaurar una zona comercial abierta desde el estado
estadounidense de Alaska a la provincia argentina de Tierra
del Fuego, con la excepción de Cuba.
El movimiento que lo rechaza sostiene que se trata de un
plan diseñado por sectores empresariales y gubernamentales
de Estados Unidos para ampliar y reforzar el dominio sobre
los pueblos y países del resto de América, y
asegura que es una expresión acabada del neocolonialismo.
Pero la mayoría de los gobiernos piensan diferente
y aun antes de que entre en vigencia buscan y suscriben acuerdos
en sintonía con el ALCA.
Chile lo logró este mes, cuando firmó una tratado
bilateral de libre comercio con Estados Unidos, mientras las
naciones de América Central se afanan en buscar otro
similar con ese mismo socio.
Los opositores del proyecto, reunidos en noviembre en La
Habana en el Segundo Encuentro Hemisférico de Lucha
contra el ALCA, se comprometieron a redoblar su lucha en 2003.
”La condición fundamental para derrotar el ALCA
es la movilización de los pueblos”, declararon
en esa ocasión.
En octubre, cientos de personas marcharon por las calles
de Quito con la intención de frustrar la XII Reunión
del Comité de Negociaciones Comerciales del ALCA y
la VII Reunión Ministerial de Comercio del continente.
Sin embargo, el grupo fue reprimido por las fuerzas de seguridad
de Ecuador y los negociadores cumplieron con dejar listo el
documento borrador de apertura comercial de América.
Leonel González, miembro del comité organizador
del encuentro de La Habana, reconoció que, pese al
incremento de la lucha contra el acuerdo en los últimos
meses, ”todavía hay mucho desconocimiento sobre
el ALCA” en el movimiento social.
Eso es precisamente lo que reprochan muchos de los portavoces
de los gobiernos del continente a los opositores del proyecto.
Para ellos, el acuerdo traerá múltiples beneficios,
pero, según dicen, los críticos no quieren ni
conocer ni escuchar sobre eso.
Casi 10 millones de brasileños se manifestaron en
septiembre contrarios a la creación del ALCA, en una
consulta popular promovida por más de 60 organizaciones.
Pero observadores independientes advirtieron que la encuesta
no reflejó la real opinión de los brasileños,
pues se dirigió a los que tienen una posición
formada contra la creación del área de libre
comercio americana.
En el momento de comenzar la última ronda de negociaciones
en la meridional ciudad mexicana de Puebla, donde se construyó
un lujoso edificio de convenciones para ese propósito,
los gobiernos y empresarios participantes tendrán sobre
la mesa un borrador de acuerdo bastante avanzado y sólo
les restará ajustar detalles.
El contenido del ALCA está concertado entre la mayoría
de los países. Lo único que podría impedir
que entre en vigencia en 2005 es la variable política,
apuntó Germán de la Reza, experto en asuntos
de integración y profesor de las universidades mexicanas
Nacional Autónoma y Metropolitana.
El próximo año se sumarán al escenario
nuevos actores que critican el proyecto de integración
comercial y que, según el movimiento opositor, serán
fundamentales para frenarlo.
Se trata del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva,
quien asumirá el 1 de enero el gobierno de Brasil,
y el coronel retirado Lucio Gutiérrez, que hará
lo propio el 15 de ese mismo mes en Ecuador. Ambos se sumarán
a los presidentes Hugo Chávez, de Venezuela, y Fiel
Castro, de Cuba.
Igual no será nada fácil detener el ALCA, aunque
Brasil, el país con el mercado más grande de
América del Sur, y otros se opongan, advirtió
el argentino Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de
la Paz.
”Parar el ALCA será posible siempre y cuando
nos podamos unir y cuando marche el movimiento colectivo latinoamericano,
pero hay que generar nuevas formas en el hacer político”,
declaró.
A comienzos de los años 90, cuando México negociaba
con Canadá y Estados Unidos la creación del
Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN),
el movimiento social se unificó en rechazo a ese instrumento
y prometió frenarlo. Pero no lo lograron.
El TLCAN entró en vigor en enero de 1994 y ahora se
mantiene con el respaldo de varios de sus antiguos detractores,
como el actual canciller mexicano Jorge Castañeda,
un ex militante de izquierda.
De la Reza recomendó estudiar con más detenimiento
que pasión al proyecto del ALCA, para así conocer
sobre sus posibles consecuencias, aunque advirtió que
es un error atribuir la mayoría de los problemas sociales,
económicos y de desarrollo de América Latina
a la apertura comercial.
Gran parte de los problemas de los países se deben
a políticas internas y no a la apertura, sentenció
el experto. El modelo del ALCA esta diseñado para beneficiar
sobre todo a Estados Unidos, pues los aranceles en ese país
alcanzan hoy un promedio ponderado de tres por ciento, con
miras a descender a menos de dos por ciento en 2004, agregó
De la Reza.
En cambio, América Latina aún mantiene un arancel
promedio de 10 por ciento, por lo que será esta región
la que más ceda en ese aspecto, comentó. (FIN/2002)
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