| ASIA: Globalización
agrava marginación de los intocables
Ranjit Devraj
HYDERABAD, India, 7 ene (IPS) - La globalización acentuó
la dura segregación que sufren los integrantes de las
castas inferiores tradicionales en Asia meridional y oriental,
advirtieron activistas en el Foro Social Asiático (FSA)
que concluyó este martes.
”La tarea 'impura' de trabajar con el cuero nos fue
asignada (en Japón) a la casta buraku. Pero la globalización
nos llevó a perder incluso ese medio de subsistencia,
debido a la inundación de productos de cuero importados
más baratos”, dijo el activista Nozami Bando,
de la japonesa Liga de Liberación de los Buraku.
Bando participó en la sección ”Voces
del pueblo” del FSA, que se celebró desde la
semana pasada en la meridional ciudad india de Hyderabad y
al que asistieron unos 11.500 delegados de toda Asia.
Los buraku son los ”intocables” japoneses, la
casta más baja de la sociedad detrás de los
samurai o clase guerrera, los granjeros, los artesanos y los
comerciantes. Sólo podían trabajar como curtidores,
carniceros o sepultureros hasta que el gobierno abolió
el sistema de castas en 1871.
Sin embargo, la mayoría de los casi tres millones
de buraku todavía sufren discriminación laboral
e incluso en los institutos de enseñanza cuando informan
su origen.
Bando subrayó la necesidad de que los buraku y los
ainu, de origen coreano, gocen de equidad social en Japón,
pero destacó que la situación de estas castas
no es tan mala como la de otros en el resto del continente
asiático.
Uno de los casos más grave es el de los dalit (intocables)
de India y de Nepal, donde el estricto sistema de castas de
la religión hindú, inconstitucional pero aún
vigente, los relega al oficio de zapateros, agricultores o
artesanos.
”Somos considerados intocables y se nos impide vender
nuestros productos en los mercados, donde podríamos
obtener un precio más justo. Pero las ganancias van
todas para los integrantes de las castas superiores”,
dijo en el FSA el dalit nepalés Padamlal Viswakarma.
Los intocables de Japón, segunda potencia económica
mundial detrás de Estados Unidos, y de Nepal, uno de
los países más pobres del mundo, sufren problemas
similares.
Al igual que los buraku japoneses, el dalit Dinesh Acchami,
un dalit de Nepal presente en el FSA, podía vender
en el pasado un par de zapatos a dos dólares, pero
ahora apenas llega a obtener medio dólar debido a la
competencia del calzado importado.
Además, la privatización de las principales
fábricas de zapatos de Nepal dejó sin trabajo
a muchos dalits, pues los nuevos dueños, la mayoría
procedentes de India, trajeron consigo maquinarias y trabajadores
de su país.
”No tengo la menor idea de cómo trabajan la
Organización Mundial del Comercio o el Banco Mundial.
Sólo sé que no hay ningún futuro en este
negocio para nosotros los dalits, pues no le importamos a
nadie”, dijo Dinesh.
Diversos sistemas de castas sumen en la degradación
a unos 250 millones de personas, la mayoría en Asia
meridional. El fenómeno persiste en Bangladesh, India,
Madgascar, Malí, Mauritania, Nepal, Pakistán,
Sri Lanka y Japón, e incluso en Estados Unidos y Gran
Bretaña, a donde llegó con la inmigración
asiática.
En India y Nepal, la violación de las normas del sistema
de segregación hindú acarrea graves castigos
para los dalits y la obligación de cumplir ritos de
purificación para los pertenecientes a las demás
castas.
En varios países de Asia, los intocables viven en
asentamientos separados y no deben atravesar al área
de las aldeas donde residen los integrantes de las castas
superiores.
Tampoco pueden usar las mismas fuentes de agua, ni concurrir
a los mismos templos. Los niños intocables son obligados
con frecuencia a ocupar en las aulas los asientos más
alejados del pizarrón.
Las mujeres intocables son víctimas de abuso sexual.
En India, cada día es violada una dalit. Los intocables
reciben malos tratos, inclusive hasta la muerte, a manos de
integrantes castas superiores que gozan de la protección
del Estado, según organizaciones de derechos humanos.
Siva Pragasam, de Sri Lanka, habló en el encuentro
sobre la segregación que sufren unos 1,5 millones de
campesinos cuyos antepasados fueron llevados a ese país
por los colonialistas de Gran Bretaña desde el meridional
estado indio de Tamil Nadu.
”La segregación de nuestra casta continúa
aun luego de varias generaciones. Sufrimos toda clase de discriminación
cuando vamos a buscar trabajo, que necesitamos cada vez más
porque las plantaciones desaparecen debido a los bajos precios
del coco, el caucho y el té”, afirmó.
De hecho, muchas haciendas de Sri Lanka han desaparecido
debajo de inmensos proyectos hidroeléctricos e industriales,
así como debido a la cada vez menor inversión
en agricultura en Asia.
El azúcar, por ejemplo, eran considerados el sector
económico clave de Filipinas por el ex presidente Joseph
Estrada, depuesto en 2001, recordó Romualdo Noble,
que acudió a Hyderabad en representación de
300.000 trabajadores de ese sector agrícola en la central
provincia de Negros Occidental.
Noble dijo que los precios se precipitaron luego del ingreso
de Filipinas en la OMC, y señaló que el mercado
filipino fue inundado por azúcar importada más
barata.
”El gobierno sigue negando que haya hambre en las plantaciones
de azúcar”, afirmó Noble, y añadió
que el escaso arroz entregado a los campesinos como asistencia
por el gobierno resulta insuficiente.
Pero los casos de hambre más graves se registraron
en el sudoriental estado indio de Andhra Pradesh, cuya capital
es Hyderabad.
Este estado fue el destino de los principales préstamos
del Banco Mundial durante una década de liberalización
económica en India. El gobierno dispuso la apertura
de su próspero sector agrícola para abrir paso
a las corporaciones trasnacionales.
En los últimos dos años el estado ha sido testigo
de cientos de suicidios de granjeros incapaces de pagar sus
enormes deudas, contraídas para comprar semillas caras,
pesticidas y fertilizantes.
”Mi esposo Abdul Rahima se suicidó consumiendo
pesticida hace un año porque no podía pagar
sus deudas. Ahora los prestamistas y los bancos están
detrás mío”, dijo Sharifa, que ahora vive
en la casa de su padre con su hija de un año.
Pero el gobierno de Andhra Pradesh, defensor de la liberalización,
dice que la ruina de los granjeros se debe a que procuran
hacerse ricos rápidamente. (FIN/2003)
|