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Mano dura con los inmigrantes en Inglaterra
LONDRES/IPS - El Ministerio del Interior de Gran Bretaña
propondrá al parlamento una serie de medidas legislativas
para deportar inmigrantes indocumentados a un ritmo de 2.500 por
semana.
Debido a la propia condición de esos inmigrantes, no se
conoce exactamente su cantidad, pero el Ministerio estimó
que hay cerca de un millón y planea enviar de vuelta a sus
respectivos países a cientos de miles de ellos, anunciaron
funcionarios.
Si aún un pequeño porcentaje de ese millón
fuera deportado, el éxodo sería mucho mayor que el
provocado por la expulsión masiva de asiáticos de
la Uganda de Idi Amin Dada, en 1972.
El Ministerio propuso contratar nuevo personal policial para realizar
redadas en sitios sospechosos, y además se propone capturar
a los indocumentados a través de sus empleadores.
Las actuales leyes prevén una pena de hasta 10 años
de prisión para quien emplee mano de obra ilegal, pero raramente
se aplican.
Por ese motivo, el organismo planteará en febrero una serie
de propuestas legislativas para ejecutar esas normas y aumentar
la pena de 10 a 14 años de prisión.
"Debemos ponernos más duros con ellos", declaró
el ministro de Interior, David Blunkett, en una conferencia realizada
en el Centro de Política Exterior, la semana pasada.
"Me propongo enviar un mensaje a quienes consideran que no
es nada malo tomar y utilizar la vida de otros, con frecuencia explotándolos,
sin importarles que no tengan nacionalidad ni estatuto de asilados",
agregó.
La propuesta ministerial sobre Asilo, Inmigración y Ciudadanía
cuenta en general con el apoyo del público, incluida la oposición.
Sólo la han rechazado grupos de inmigrantes y los propios
trabajadores ilegales. Cientos de miles de indios y pakistaníes
están establecidos en Gran Bretaña de manera ilegal.
"No tengo documentos, pero tengo dos hijos de 10 y 12 años
que nacieron acá. ¿Son ellos ilegales también?",
preguntó un trabajador de un restaurante de Londres.
De hecho, sí lo son, a menos que uno de sus padres tenga
estatuto legal.
La ley sólo permite la residencia a aquellos indocumentados
que hayan vivido en este país más de 14 años,
pero este grupo podría comprender a cientos de miles de personas.
Los surasiáticos se sienten especialmente vulnerables porque
se los puede identificar con facilidad por su color de piel, y además
están concentrados en algunos barrios y en determinadas ocupaciones,
como el servicio de comidas y el comercio minorista.
Según Blunkett, hasta 60 por ciento de los trabajadores
de la industria alimenticia nacional son indocumentados. También
hay un número importante de indocumentados en la agricultura,
en la informática y otros sectores.
"Es muy lamentable que el ministro hable de objetivos para
deportar. El gobierno debería adoptar en cambio un enfoque
humano y pragmático", dijo a IPS Habib Rahman, director
ejecutivo del Consejo Conjunto para el Bienestar de los Inmigrantes.
La gente que cumple una función en este país debería
ser regularizada en su empleo y no deportada, exhortó.
"Esas personas han venido por todo tipo de problemas, y no
tienen adónde volver. El gobierno causará un gran
sufrimiento humano con estas medidas", advirtió Rahman.
Nick Hardwik, director ejecutivo del Consejo de Refugiados, señaló
que muchos trabajadores indocumentados están satisfaciendo
una necesidad de la sociedad británica, tanto de trabajo
especializado como no especializado.
"Simplemente reprimir a los empleados sin atender la cuestión
de la demanda no resolverá el problema", dijo.
Gran Bretaña recibió legalmente a trabajadores de
Asia meridional hasta fines de la década de 1950, pero desde
entonces continuaron ingresando de forma ilegal, y el número
se incrementó notoriamente en la última década.
Hace poco más de un año que las autoridades británicas
restringieron los controles y las patrullas marítimas, pero
eso no ha detenido el influjo.
"Sabemos que todos los días llega gente en botes, en
autobuses y en camiones", dijo a IPS un funcionario de inmigración
de Birmingham.
En los últimos años, la mayoría de los inmigrantes
indocumentados capturados eran procedentes de los Balcanes y de
Europa central y oriental.
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