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World Social Forum.
Porto Alegre, Brazil,
Jan 31, Feb 5, 2002

 

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"Con la verdad venceremos"

Gustavo González

El director de Le Monde Diplomatique, Ignacio Ramonet, propuso ayer ante el II Foro Social Mundial una "ecología de las comunicaciones" para enfrentar la contaminación informativa de los poderes globalizadores, que a fuerza de repeticiones convierten a menudo la mentira en verdad o la verdad en mentira.

Ramonet, panelista del seminario sobre Democratización de las Comunicaciones y de los Medios, planteó que la contrainformación desde fuentes independientes y de la sociedad civil contribuye a descontaminar, pero debe hacerse con rigor para no caer en la misma manipulación de los medios del establishment.

"Con la verdad venceremos", proclamó el periodista francés, que habló en perfecto español para un público que aplaudió con entusiasmo cada una de sus intervenciones.

A una información regida por los valores de la globalización, como son la ganancia, la eficiencia y la competencia, hay que anteponer una comunicación con base en los valores de los ciudadanos ¾solidaridad, justicia, equidad y participación¾, dijo a su vez el periodista argentino-italiano Roberto Savio, presidente emérito de Inter Press Service (IPS).

Ramonet y Savio compartieron el panel con Joelie Palmieri, de la agencia internacional de prensa feminista Les Pénélopes, de Francia; Bolívar Osvaldo León, de la Agencia Latinoamericana de Información, de Ecuador, y Jeff Cohen, de Equilibrio y Rigor en los Medios, de los Estados Unidos.

El debate fue moderado por Anriette Esterhuysen, de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones.

El diagnóstico de los panelistas fue coincidente: en el mundo globalizado, la información se multiplica gracias a las nuevas tecnologías y hay cuantitativamente más medios, pero la concentración de su propiedad se acentúa, al tiempo que el contenido de los mensajes se simplifica para el consumo masivo. Resultado: desinformación.

En los Estados Unidos cinco grandes consorcios controlan prácticamente todos los medios televisivos y de radiodifusión, dijo Cohen. Entre 57 canales de televisión por cable una persona tendría mucha capacidad de elección, pero no es así, agregó, recordando una canción de Bruce Springsteen que dice "57 canales y nada para ver".

Para saber si una estructura de comunicaciones es democrática no hay que ver la cantidad de canales y medios en general, sino la diversidad de fuentes y de propietarios, señaló el experto estadounidense.

Las leyes sobre libertad de prensa se concibieron para defenderla de los ataques de los Estados, pero ahora la amenaza a este derecho proviene más de las grandes corporaciones transnacionales, en un escenario donde cada vez más se la confunde con la libertad de empresa, indicó León.

Palmieri apuntó que en la actual estructura informativa se produce una contaminación de las relaciones sociales, confrontada por los grupos y actores de la sociedad civil, incluyendo a las organizaciones de mujeres. Pero se requieren mayores lazos a este nivel. "La interacción no es una cuestión de especialistas, sino de solidaridad e interés general", dijo.

En la globalización la información es una mercancía que circula siguiendo las leyes del mercado de oferta y demanda. Las empresas periodísticas estiman que las informaciones tendrán alta demanda si son cortas, sencillas y distractivas, dijo Ramonet.

La tendencia creciente es a producir informaciones gratuitas, mediante la televisión de señal abierta, las radioemisoras e incluso diarios que se regalan, pero en definitiva "no es que las empresas vendan informacion a los ciudadanos, sino que venden ciudadanos a los anunciantes", advirtió el director de Le Monde Diplomatique.

A fuerza de repeticiones los medios transnacionales crean caricaturas, en las cuales por ejemplo los países del Sur aparecen ya sea como el paraíso, en un enfoque publicitario sobre sus atractivos turísticos, o como el infierno, cuando la televisión sólo informa de ellos cuando son escenario de tragedias naturales, genocidios, guerras civiles o golpes de Estado, apuntó Ramonet.

Despues del 11 de septiembre de 2001 los medios transnacionales adoptaron el discurso uniforme de que había chechenos entre los talibanes, sin esperar a investigar en Afganistán. Esa "verdad" fue una gran mentira: no hay chechenos detenidos en Afganistán ni ningún checheno enviado a la prisión de Guantánamo, comentó el periodista francés.

Pero tampoco pueden aceptarse rumores desde el lado de la contrainformación que son también mentiras, como las versiones en Internet tras el 11 de septiembre de que no murieron israelíes en las torres gemelas o de que las imágenes de la CNN de palestinos celebrando los atentados eran de 1992. "La contrainformación debe ser rigurosa", subrayó Ramonet.

"La participación común es a la larga la contrainformación más fuerte", sostuvo Savio. Para el fundador de IPS, una comunicación desde la sociedad civil no puede basarse en difundir rumores, sino en poner ideas, porque éstas son confrontadas y crean espacios de intercambio y participación.

Savio, quien se declaró "arqueológico" por su lucha desde los años 60 por un nuevo orden informativo, señaló que el camino es la organización en todos los niveles para poner la comunicación y sus instrumentos al servicio de la sociedad civil, como lo demuestra el propio Foro Social Mundial, que sin Internet no sería posible. Más que el mercado, lo que importa son los ciudadanos, como actores conscientes de la sociedad, dijo.